Se trata de una prueba mínimamente invasiva que se realiza en una muestra de sangre para identificar células cancerosas tumorales o ADN de células tumorales que están circulando en la sangre.
Puede ser útil para diagnosticar un cáncer en fase temprana y para planificar el tratamiento en función del tipo de tumor, determinar su eficacia y detectar una recaída.
Se trata de un procedimiento sencillo, que evita trastornos al paciente y que representa un ahorro de tiempo. La técnica todavía no es definitiva en la detección precoz del cáncer, por lo que no sustituye a otros métodos de diagnóstico temprano sino que es complementaria a ellos. Entre los retos figura averiguar qué tipo de tumores se benefician más de aplicarla y con qué frecuencia se deberían hacer los análisis.
Su principal ventaja: Se trata de una prueba sencilla y mínimamente invasiva.
Su principal desventaja: La técnica todavía no es definitiva, por lo que no sustituye a otros métodos de diagnóstico sino que es complementaria a ellos.